Profil de MelisaCaminar errante por tier...PhotosBlogListesPlus Outils Aide

Caminar errante por tierras extrañas

Melisæ, aprendiz peregrinante...
Le réseau de cette personne est vide (ou privé).

Melisa

20 juillet

pequeñas grandezas

Estas últimas semanas he frecuentado aulas de pequeñines de 5 y 6 años... tuve infinidad de ocasiones de sorprenderme con la grandeza de su imaginación y de sumergirme por instantes en sus increíbles y mágicos mundos.
Aunque no en ocasión de enseñanza, pero sí en un ámbito de enseñanza, he aprendido mucho de ellos.. de la grandeza de su metro de estatura, de sus pequeños pasos al andar, y de su gigantezco entusiasmo al caminar.
19 janvier

Huellas com-partidas

Casi sin darme cuenta, ha transcurrido ya un año desde mi salida al otro lado de la orilla del Río de la Plata...
Mirando hacia atrás, veo mi par de huellas errantes, solitarias, vacilantes... dicho en otras palabras, me veo a mí misma, me veo como soy.
Y a partir de ese regreso, en este año recorrido -con mis mismos siempre indeterminados y errados pasos que se lanzan a andar- contemplo con gran placer los pasos de los caminantes que han salido a mi encuentro, o a quienes he salido yo a su encuentro. O mejor, a quienes el camino de la vida y de los instantes encontrados y también desencontrados ha reunido en un mágico instante.
Este año he encontrado -y reecontrado, desde luego- caminantes muy valiosos, cuyos pasos resignifican y embellecen los míos con sus vidas, se unen a los míos, y se confunden sin dejar de distinguir la particularidad y hermosura de cada huella.
Gracias sinceras...
 
mæ - 19-01-2007
  PD. esas huellas que para ti pueden ser asimétricas, como las mías pueden serlo para mí, poseen la belleza de su singularidad y de su historia que es única. Y me llena de alegría verlas junto a las mías, ver que parten juntas a transitar este camino que puede parecernos ya conocido o recorrido, y sin embargo, se redescubre, resignifica y revaloriza gracias a las nuevas perspectivas del acompañante. Gracias otra vez...
22 août

volver a soñar

Con profunda alegría hoy puedo decir que he vuelto a soñar.
Hace mucho, mucho tiempo que meramente dormía, sin soñar nada. ¡Qué diferente es saborear -y lamentarse por despertar- al levantar el recuerdo del sueño!
Ahora que he vuelto a soñar, noto que extrañaba hacerlo.
Sin embargo, dormir sin soñar no es tan preocupante como vivir sin soñar... dormir sin soñar tampoco es lo mismo que dormirse mientras se sueña -despierto-, con una sonrisa dibujada en el rostro, la mirada iluminada, y el corazón agitado.
Dormirse soñando, soñarse durmiendo, soñarse soñando... vivir soñando despierto...
Hoy he vuelto a soñar.
mæ - 22-8-06
21 juillet

Confesiones de éste interminable invierno

Descubrí que no ver una ventana –una salida, un escape- al comenzar cada día, me entristece profundamente. Creo que me está matando.

Hace más de un mes que no percibo más que sinsabores. Literalmente. Quizá sea explicitar el sinsabor que cotidianamente me acompaña, y aún cuando me esfuerzo y trato de imaginar los sabores, no logro nada.

Una tos seca me acompaña. Es la sequedad que habla de un vacío, de un agotarse allí nomás. Debilidad. Soledad inherente.

Mis defensas decaen, caen, decaen. Caigo.

Aunque llena de dificultades, y con varios obstáculos, sigo caminando. Sigo... caminando, cayendo, errando. Caminando.

 

mæ – 21-07-06

 
Por un instante logré sentir el aroma de un incienso. Fue un instante de gloria. Extrañaba sentir olores. Fue ese instante... espero poder rehabilitar mis sentidos pronto. Extraño sentir.
24 mars

nueva mirada [¿intervención (in)trascendente?]

El martes pasado, mediante una decisión bastante precipitada y no demasiado calculada, me operaron ambos ojos. El hecho por sí mismo, si bien tenía varios riesgos, no llevó más de veinte minutos (son muchos más los cuidados post-operatorios).
 
El escaso tiempo que tuve para prepararme hicieron que sin darme cuenta, ya estuviera en el quirófano: ojos anestesiados, ánimo inquieto. Cuántas veces permanecí con los ojos paralizados, mirada perdida, ante mi nada, alma inquieta, pasando desapercibidos mis pensamientos, y los sentimientos que agitaban mi corazón.
 
La operación había comenzado. Ojos abiertos de manera forzada, aparatos que se acercaban primero a mi ojo derecho. Luego, vi negro. Luego, volví a ver. Luces. Instrumentos que se pasaban por la superficie de mi ojo, produciéndome molestias, una y otra vez. Luego el otro ojo. Y ya, todo había terminado.
 
Increíble. Al salir ya podía ver mejor, lágrimas de por medio.
 
¿Puede una simple una intervención en la vista modificar la percepción? Sí, claro.
¿Pero, puede modificar el modo de mirar el mundo...? eso no lo sé.
 
He franqueado los límites de los cristales de mis anteojos. Comenzar a ver todo con ojos renovados, ver lo mismo pero de manera algo diferente, es placentero.
 
Hay mucha más riqueza de la que percibía escasamente. Y sin duda, mi percibir, sigue estando condicionado y limitado por (mis) imperceptibles y también reconocidos condicionantes.
 
mæ, 24/03/2006
13 février

muerte(s)... propia(s) (o impropias)

Esta mañana -como cada mañana de los últimos tiempos, apenas logro levantarme, apenas logro vencer el sueño... Son esos instantes en que la pasividad de permanecer yaciente se impone activamente, en que el límite entre la vigilia y el  sueño apenas se distinguen, predominando la pesadez de una mente sin contenidos definibles y el cuerpo con una mezcla de sensaciones confundidas [¿fue real, lo soñé, estoy soñando?]-.
 
     [Caída a la "realidad"]      ¡Ya es tarde!!
 
Esta mañana, decía, en la continuidad de ese estado que visto desde afuera puede resultar penoso -no así para quien halla cierto placer en la indistinción y confusión de los habituales límites-, estaba pensando en la muerte:
 
     ¿Qué pasaría si todas las personas, más allá de las que son significativas, todas las que conozco mueren?
 
     ¿Acaso ello no es lo mismo que morir? ...Cabría preguntarse qué sentido tendría vivir, prolongar la existencia, vacuidad de vacuidades.
 
     Entonces, ¿es preferible morir antes que el otro?
 
     Y, pensaba, somnolientamente, confusamente, que sería muy egoísta. Quizá, quienes ya han partido tuvieron el paradójico consuelo de no ver morir a los que le rodeaban... 
Aún cuando no encontrar más a nadie sea peor que irse y despedirse de todos, este vivir entre tantas incertezas, desconociéndolo todo de aquel instante, y con la sola certeza que llegará, no deja de enfrentarnos, una vez más, con nuestra soledad, compañera de este incierto viaje, que no nos abandona jamás.
 
Y sí, compartir la soledad es también dejar que nuestros pasos se pierdan en otras huellas que las propias, es hacer de un entramado de la propia historia, confundiendo lo propio de lo otro, en una confusión respetuosa y que valora al otro como inapropiable...
 
Y sí, la muerte del otro, es también la propia muerte..
 
mæ - 13/02/06
20 janvier

huellas perdidas (apuntes II)

En mi último día de mar, me conmovió mucho ver cómo mis huellas, la marca de mi paso grabada en la arena, se borraban tan fácilmente por las caricias del mar al pasar. Así han de ser mis pasos en la historias que fui encontrando, con quienes entrecruzamos pasos e instantes.
 
Mientras caminaba por la orilla donde el mar dejaba su espumante huella al acariciar la arena y penetrarla, encontré varios animales muertos. Curiosamente he viajado al lugar donde los lobos marinos escogen para morir, o mejor, donde mueren. Aparecieron ante mis pasos dos cadáveres de lobos marinos, ya atravesados por el paso del tiempo, en descomposición. También encontré un cangrejo y un pez, ambos muertos.
 
Ni los que se arrastran por el suelo -como el lobo marino-, viven -ni sobreviven- en la región, ni quienes poseen suficiente movilidad y habilidad para maniobrar y defenderse, que tienen dura caparazón y hasta temerosa apariencia -como el cangrejo-. Y tampoco, quienes nunca han salido de su medio de subsistencia, que no soportan el impacto del afuera -el pez-.
 
Me desanima un poco reconocer que las conchillas estaban vivas [¿qué vivir ha de ser el encierro ensimismado, el vivir siempre encerrado?]... ellas, que subsisten entre rígidas paredes... sin embargo, antes que vivir, creo que sobreviven, a su modo.
 
Por el contrario, parece que las gaviotas saben vivir y conservar la altura, sin perder el contacto con la tierra, y sin dejar de volar.
 
Y los grillos (invadieron con su canto toda la estadía) viven cantando y saltando, seguramente cantarán también en sus angustias y tristezas las más bellas melodías, cantarán para no morir, o para morir cantando.
 
Y yo, solitaria en medio de extraños, en tierras desconocidas, sigo escribiendo, para no morir, al menos, mientras lo hago.
 
mæ - 17/01/2006, en Montevideo, Uruguay

apuntes de viaje (I)

Sí, en el viaje emprendido me encontré con pasos muy diversos... entre divertidos, desesperados, extasiados, sedientos, tristes.., pero siempre distantes, ajenos, desconocidos; instantes en mi soledad siempre interrumpida e interpelada. Soledades compartidas, encontradas... desencontradas.
 
Finalmente, cada cual ha continuado su camino. Qué inesperados pasos habrán aguardado a cada uno tras despedirnos. Qué diferente cada paso, no salgo de mi asombro, aún cuando siempre prevea que el encuentro será todo un acontecer irreductible, inabarcable... inescrutable es el interior de cada uno. Qué mundo único se oculta en cada mirada, qué difícil acceder a él... imposible es recorrerlo en un instante, imposible aún en toda una vida.
 
Tras las primeras despedidas, mi marcha continuó solitaria por Valizas, este pueblito que por las noches puede hacer confundir las velas que iluminan el paso con las estrellas, donde no se sabe si se camina o se está volando, con rumbo y horizonte inciertos, aunque con pasos firmes y angustiados.
 
Cuando despedí a los caminantes encontrados, recordé la única diferencia entre caminar sabiendo que alguien aguarda al regresar, y entre no tener a nadie: en este último caso se camina más tranquilamente, con una agradable sensación de liviandad: sé que a nadie voy a encontrar, sé que nada espero.
 
Los pasos se sienten más ligeros y más nostálgicos también. En soledad, no pesan tanto los pasos, y al mismo tiempo, pesan demasiado: no hay quién ayude a alivianar la carga.
 
 
mæ - 17/01/2006, en Montevideo, Uruguay
11 janvier

viajante sin rumbo: mi modo de (re)comenzar

Ayer decidí salir de viaje, tras ningún rumbo fijo. Salgo hoy, me voy sola. Después de todo, no tengo demasiado que llevar. O mejor, no voy a llevar más que lo necesario, es decir, casi nada (por no decir: lo verdaderamente necesario es nada).
 
Quizá encuentre otros caminantes... y mis pasos ya no sean del todo solitarios. Pero no lo sé: nunca se tiene ninguna certeza de nada.
 
Sólo sé que habrá arena, y tendré vista al mar, desde el otro lado de mi país, cruzando el Río de la Plata. Y sé algo más, fundamental: no es un lugar donde vayan muchas personas. Es un pueblo alejado de las multitudes...
 
Creo que me dejaré perder, que caminaré sin tener noción del tiempo, que mis huellas se irán borrando a lo largo del imprevisible trayecto tras ningún lado. Me detendré frente al mar, mucho. Me dejaré balancear por las crestas del agua, de tanto contemplarlas.
 
Sólo saqué pasaje de ida. ¿Cómo saber cuándo regresar?
 
Así, parto sin saber bien cuándo regresaré. Acaso sea la mejor explicitación del viaje de la vida:
 
Marchar solitariamente, sin saber con certeza hacia dónde, desconociendo los pasos. Simplemente, sintiendo la necesidad de caminar, de salir de toda propiedad.
 
Sólo sé, que este es un modo de re-comenzar. Salir y emprender nuevo viaje. Y dejar las huellas del pasado atrás, para que sean corroídas por el viento, por el mar, por las aves... por el tiempo.
 
Y volver a empezar, una vez más, mirando hacia adelante, sin demasiado equipaje.
 
mæ 11/1/06
25 décembre

fin de un año errado...

¡Al fin! ...-aclamación no acompañada de algún sentimiento de alivio, como parece-.
   Se aproxima el fin de este año errado -que me mantuvo involuntariamente errante-, el simbólico -y necesario- fin, ficción de un nuevo comienzo...
Es necesario acabar, para no desesperar.
   Y sí, es -será- para cada uno un nuevo comienzo, depositario de esperanzas, de deseos renovados, de aire renovado.
Aire es lo que necesito en estos días... me ahogo... muero de frío... muero... daría mi vida por una bocanada de aire renovado -prefiero morir con una última porción de aire renovado, que vivir agonizando en esta densa atmósfera-.
   Vivir así, no es vivir.
 
   Así llego a fin de año: con los sentimientos y con los pasos algo confundidos por el cansancio, agotados, agobiados. Pero cuidado: es muy distinto estar cansado que arrastrar los pasos. Arrastrarlos no.
En un vistazo hacia atrás, veo mis huellas -a veces ligeras, a veces, con profundas marcas- y creo que han sido demasiados obstáculos para una simple aprendiz. Es innegable, por otra parte, que los golpes, las caídas, los tropiezos, me han sensibilizado, y luego robustecieron mi espíritu [en otra perspectiva, también diría que son durezas del alma].  
En el camino recorrido predomina el desierto, la aridez y sequedad... la intensidad pesa un poco, y sólo el tiempo alivianará un poco el dolor de lo que ya no es, ni volverá a ser. 
Pero sería injusta si no cuento en mi haber las invalorables e incalculables huellas que se han entrecruzado con las mías, los encuentros con otros caminantes, los pasos compartidos, soledades encontradas, instantes irrepetibles, como irrepetibles sois cada uno. He aquí mi gran tesoro.
 
   Y ahora, cercano el nuevo año, vuelvo hacer mi apuesta y la redoblo, en la magia única de cada jugada, y en la magia única de cada jugador.
 
Ya vendrá algún tiempo de lluvia, que haga revivir y renovar mi sequedad. Necesito nuevos retoños. He de seguir caminando y recorriendo nuevas tierras, en esta búsqueda.
 
mæ - 25/12/2005
6 décembre

la muerte que llega sin avisar

Últimamente siento mi corazón demasiado agitado, o a veces excesivamente lento –en la lucha por continuar latiendo, o acabar de una buena vez-. Los fríos intensos me paralizan por las noches, me siento morir, respirando dificultosa y lentamente por unos momentos, y por otros, el cuerpo bañado en transpiración, mi ropa hecha aguas...  

Ayer por la mañana (lo empecé a escribir ayer, pero no pude continuar, por la profunda conmoción que me produjo; y ahora lo retomo pasadas unas semanas), mientras caminaba apresuradamente, al pasar escuchaba algunas palabras de un comentario inacabado, que me fueron deteniendo el paso, hasta hacerme caminar con el corazón en la boca, marchar a duras penas, conmovida por la angustia, los ojos con lágrimas, reviviendo los pensamientos y sensaciones de muerte... que llega en cualquier momento, y nos arrebata.  

Aunque desconocida, encontrarme en el camino con una persona yaciente, rodeada por un baño de sangre, algunas personas -desconocidas- realizando comentarios siempre inoportunos, y mis mismos pensamientos, mis mismos pasos, eran absurdos. No podía entender ni aceptar una muerte así, "así": aunque nosé cómo murió, allí estaba, en medio de la calle. Simplemente, le sobrevino la muerte. Muerte desconocida de una desconocida.

¿acaso hay muertes conocidas? 

Pero, ¿morir en la calle...? Ya se sabe: siempre somos desconocidos para los demás, para uno mismo, aún en la muerte, o quizá justo en ese último instante pueda llegar a conocerme a mí misma...  

Y ¿acaso hay muertes que se puedan entender y aceptar, así, tan sencillamente?  

Ni muerte en la calle, ni muerte en la propia alcoba, ni muerte tras una larga agonía... ni muerte ni inmortalidad.    (!)

 

mæ - 6/12/05

29 novembre

Acompáñame a estar sola..

Casi sin quererlo, mientras oía la radio, sonó esta canción cuya letra varias veces escuché sin escuchar, sólo que ésta vez, en este momento de mi vida, recobra un significado peculiar: es casi un retrato de lo que siento..
 
La he modificado quitando algunas partes: ha quedado, sin querer y sin que lo buscara, algo así como la melodía de mi vida, o el grito tormentoso y sereno de mi corazón:
 
...que en este caminar errante, es la soledad mi compañía más fiel
y son la cercanía en las distancias, los encuentros con la mirada,
con las palabras, con los silencios...,
los que sostienen el hilo que aún me ata a la vida

 

Acompáñame a estar sola.

Acompáñame al misterio de no hacernos compañía.
Acompáñame al silencio de charlar sin las palabras
a saber que estás ahí y yo a tu lado...
Acompáñame a lo absurdo de abrazarnos sin contacto
tú en tu sitio yo en el mío como un ángel de la guarda.
Acompáñame a decir sin las palabras
lo bendito que es tenerte y serte infiel solo con esta soledad...

Acompáñame a quererte sin decirlo.
Acompáñame a estar solo para calibrar mis miedos
para envenenar de a poco mis recuerdos.

Para desintoxicarme del pasado.

Acompáñame a estar sola.

 

 

Adaptada de: Acompáñame a estar solo, de R. Arjona

 

mæ - 29/11/05
 

10 novembre

(sin) remedio para la nostalgia

Tras haber recorrido vanamente variedad de especialidades médicas y buscado en incontables mostradores de farmacias cuantos remedios me han indicado... mi mal-estar perdura y se agudiza, se apropia de mí... este andar penoso -pero honesto- se naturaliza...
 
Todavía no quiero darme por vencida. Y sin embargo, vivo como si  la profunda tristeza fuera mi única y verdadera compañera de viaje, morada de mi soledad, morada que me demora y pierde.
 
Pesa cada paso.
 
El pasado me llena de nostalgia por lo perdido (inevitablemente inatrapable), y el porvenir se desvanece en lo efímero de cada instante.
 
Todavía continúo. En cada instante se enciende una chispa que promete la diferencia, pero no bien ilumina, se extingue. Y a pesar de ello, muero por desvivirme, viviendo cada instante con todas mis fuerzas, con todo mi corazón, con toda mi nada.
 
Tengo frío... el frío alcanza mis huesos, alcanza lo más hondo, mi sangre se paraliza, mi corazón late demasiado lentamente, quiere detenerse; continúa débilmente. Necesito re-vivir. Necesito algún remedio...  y en el fondo, sospecho que la búsqueda es inútil: mi remedio no podrá prescribirlo ningún médico, y nada encontraré en los mostradores de farmacias, no hay remedios para dolores metafísicos...
 
¿Escuchas? Resuena la melodía de la melancolía...
 
 
mæ - 10-11-05
 

 

23 octobre

desvivirse a cada paso...

Ayer, en una de las tantas caminatas que emprendo cada día, con algo de prisa -como lamento que sean mis pasos habitualmente-, me topé -aunque cabría decir, que el otro se interpuso a mí, interpelándome- con una persona desconocida que me impresionó, pues hallé en ella una imagen de mis pensamientos, una encarnación de mis sentimientos, corporalidad que me resultaba tan ajena, tan extraña e impropia a mí, como extrañamente propia.
 
Era una anciana de edad muy avanzada, que avanzaba muy lentamente, apoyándose en un andador y aferrándose a la pared. Cada paso marcaba su rostro, agrietaba y plegaba hasta la totalidad de su ya arrugada piel, expresando inexpresables esfuerzos.
 
Caminaba, y en cada paso se le iba la vida...
su vida era desvivirse en cada paso.
 
Esa frase se me impuso, o quizá, era la frase caminando frente a mí, hablándome.

 

Me llamaba la atención que la anciana caminara sola, aunque nada debía llamarme la atención: nunca habíamos dejado de caminar solas; simplemente dos soledades se encontraron por un instante, para luego continuar caminando acompañadas por la soledad...

 

Sólo tras advertir a la anciana, tras agitarme y sufrir -tanto o más que la misma anciana- con cada paso suyo, continué caminando ya no tan de prisa, para estar atenta a los pasos que interponiéndose, interpelándome, me hablan a gritos con su silenciosa presencia a-nónima, llamándome, convocándome a un encuentro en la abismal distancia que ya nos separa, exponiendo una prolongación del entramado de mi senda, ya siempre atravesado por huellas, surcos, y pasos, tan ajenos como indistinguibles de mí.
 
 mæ - 23-10-05
Era Scorpius
12 octobre

palabras balbuceantes

Recorro y bebo gota a gota las palabras -vuestras palabras- que con agrado y sorpresa salen a mi encuentro. Confieso que no sólo han marcado este espacio, sino que han dejado irrepetibles huellas en los errantes pasos que doy -pasos que marchan a veces ligeros, a veces, muy lento, pero que a pesar de las muchas dificultades, aunque anden confusos nunca se arrastran-.
Éstas -vuestras- palabras me embriagan, y aunque vea borroso, y tenga pocas fuerzas, calman -y colman por momentos- mi sed, en estas tierras agrietadas y secas...
Sin ellas -sin ustedes, mi desvío irresistible-, mi caminar estaría totalmente despojado y privado del colorido de vuestras hojas, vuestras perfumadas flores, vuestros imponentes árboles, cada granito de tierra, y cada gota de agua que me derrite...
Desde mi soledad, me regocijo en las marcas que han dejado en mí, me nutro y fortalezco, y también me desarmo al compartir un sentir semejante, en la angustia, en la dicha, ...en el andar sin más.
Gracias...
mæ 11-10-2005
12 septembre

Ha llegado el momento de partir... (una vez más)

...Gracias por vuestros comentarios...
en este desierto, aunque camine solitaria, sus huellas me acompañan.
Sí, se parte a cada instante, en cada segundo...
También espero para vosotros, que al caminar,
aunque con rumbo incierto e impredecible, lo hagamos 
deteniéndonos a cada paso con la conciencia de su irreversibilidad..
para amarlo y valorarlo, llorarlo, sentirlo, abrazarlo...
pues en este caminar, se nos va la vida.
 
 
Parto... y aún cuando en mis "tierras más propias" siempre he estado cual extranjera que está de paso, comencé a caminar estando dispuesta a partir pronto, con la incerteza de no saber nunca cuándo recorrería esta posibilidad). Lo advierto igualmente, no es mucho más que tomar mis escasas pertenencias (pues propiamente me pertenecen impertinencias e impropiedades), y dar unos pasos intentando olvidar -aunque es un olvido que se graba en la piel cuales marcas de fuego: están siempre latentes y vivas, aunque no seamos conscientes de ellas-. Pasos desgarrantes.
 
Sí, pasaré mis días junto a mi más fiel, mi más preciada compañía y mi más deseada ausencia, la soledad. Soledad en medio de las multitudes, soledad en mi soledad.
 
En este tiempo he procurado aires de cambio, pero, cual errante, me he lanzado cual boomerang que regresa a mí misma, con una caída violenta, con un golpe en mis entrañas (en lo más profundo de mí). Pasos desarmados.
 
Mis pasos se encontraron con valiosas personas, admirables caminantes, huellas discretas, otras más llamativas. Y, cual errante, confundida me extravié entre múltiples y diversas pisadas, historias ajenas, reposé en surcos y tierras extranjeras, contorneando y acariciando huellas que no me pertenecen... me des-hice entre pasos ajenos, extraños, distantes... y cercanos. Pasos extraviados de una caminante perdida en tierras inapropiables...
 
Y aunque mi partida será una más (sin duda), lo confieso, estoy un poco atemorizada.
 
 
 
Tengo sed, pero no llevo agua:
tengo mis lágrimas.
Si muero en el desierto, no será a causa de sed.
 
Es momento de partir.
 
mæ - 12/09/05
24 août

no sin amor...

Mientras releía este fragmento, las palabras que rodeaban la doble negación del "no sin amor" me encendieron o incendiaron con palabras que arden en mí, resonando y avivándose de un modo renovador. No quiero dejar de transcribirlas, para que cada uno tenga su propia experiencia de ellas, y saque su riqueza...
 
[...] ¿Por qué, en lugar de "no sin amor", no decir simplemente, solamente, que se ama? ¿Por qué no confesar que se ama aquello por lo que reconocería no estar sin amor? ¿Por qué, en lugar de decir "te amo" se anda aún con cumplidos? ¿Afectación? No, tampoco es un afectado "no existo sin amarte", sino algo más alejado, más abstracto, más reticente aún, sin tuteo, un impersonal "no sin amor". Sin verbo. Sin acto. Ya no hay nadie en estos lugares visitados religiosamente, no sin amor sino sin nadie que amar.
 
¿El amor? ¿"Te amo"? Falta reinventarlo -en este desierto. Allí donde falta el amor.
 
___________________________
Tomado de: "Rodar las palabras. Al borde de un filme", Jacques Derrida y Safaa Fathy, 2000; versión ligeramente modificada para su mejor comprensión (o re-creación desde mi perspectiva, con los recursos que están a mi alcance) fuera de contexto...
11 août

re-crear(se) en las creaciones o alegrarse en ellas

...¿por qué estar alegre?

El paso del tiempo consiste en parte, en la acumulación de mundos creados y recreados, multiplicados irrestrictamente a cada instante; la posibilidad de estar sumergidos, invadidos, agobiados o extasiados en el propio mundo, o mejor, en miles de mundos, innumerables, aún estando solitarios en una habitación cerrada.

Las creaciones propias e impropias (tomadas prestadas de otros, originadas en otros, y que de algún modo son nuestras a patir del encuentro con el otro),  son inacabadas e inacabables, infinito es ya ambicionar recorrerlas: creamos, re-creamos, descubrimos y re-descubrimos no sólo cada persona, cada flor, cada amanecer, cada aroma, cada inagotable mundo que estalla ante nuestras miradas y sensaciones; construimos también a partir de cuanto nos sucede, reemplazando y dejando atrás lo vivido "originariamente", para dar lugar a la propia creación del pasado y de la historia personal...

...¿por qué estar alegre? o mejor, ¿por qué no estarlo? Acaso lo dicho sea motivo suficiente para estar alegres*...? (sin duda..., alegría construida). 

mæ - 11 agosto 2005

_________

*entendiendo la alegría como ese sentimiento que se produce cuando creemos haber encontrado (creado) eso que nos llena y da sentido, de algun modo.

1 août

pasos errantes...

Tiempo hace que venía preparándome para evitar a toda costa algo, o mejor, que me entrenaba para llegar a lo planeado... había intentado hacer previsible hasta los detalles más insólitos, con tal de no tropezar -vanamente, lo sé, pues hasta la renuncia a lo previsible es todavía inmanejable-...
Temía la conscuencia no deseada de un modo que ahora me parece temible (y la verdad, exageraba, visto ahora con algo de distancia y con un poco de tiempo -gran amortiguador de casi todo-).
 
Con alivio digo que no sólo fue un gran acierto haber errado, sino lo mejor que podía sucederme, pues había omitido aquello que de imprevisibles y de inmanejables tienen las circunstancias. 
 
¿Qué pasó? me sorprendió aquello que tanto temía. Ya nada peor podía ya suceder. Y nada sucedió.
 
El solo hecho de notarlo, fue lo mejor que pudo haber pasado. Una vieja hoja moría, sólo una (más) de mi árbol, sólo una (más) del libro que inscribe mi vida, una más, eso: no más que una, nada hay que la superlativice, salvo que las perspectivas mismas se recorten y se contemplen con un zoom tal que nos engañemos creyendo que todo se termina allí (sucede ¿verdad?); también hay que cuidarse de no tomarla por menos que una, pues este es otro intento de evadir el valor que verdaderamente tiene.
¿Qué más podía pasar? ¿qué más...? ...nada más
 
Esta rara sensación, mezcla entre angustia, impotencia, potencia agotada, posibilidad que ya pierde ese delgado límite entre lo que parecía "imposible" y lo que sucedió, sin embargo, me llena de vigor: ahora una nueva hoja se abre paso.
 
Quizá -como me pasa de hecho-, sea la reiteración de la memoria la que me paraliza un poco, pero a la vez me sensibiliza y acaba por enfrentare conmigo misma... para que al mirarme, así, despojada, atemorizada por algo tan relativo, ría a carcajadas frente a mi nada...
 
mæ 1/8/2005
19 juillet

breve pensamiento...

Estaré ausente -acaso no tengo tampoco la certeza de si mi presencia no es también ausencia- por unos días... Mientras estaba estudiando, apareció esta frase... puede ser un buen disparador... a ver de qué...
 
"...en el reconocimiento, en la consciencia de las propias limitaciones,
está todo el progreso".
17 juillet

una perspectiva a la pregunta...

...añadiré una perspectiva y una impresión (más) con mi interpretación a la pregunta:

 

«¿Qué pasaría, si un día o noche,

un demonio se acercase furtivamente
hasta tu más solitaria soledad,
y te dijera:
 
"Esta vida, así como la vives ahora y la has vivido,
deberás vivirla aún una vez más
e innumerables veces,
y no habrá nada nuevo en ella..."?»*
 
Un poco en contraste con los comentarios que he leído hasta ahora, mi impresión y la connotación que tiene para mí este pensamiento, lejos de ser negativa, es sólo positiva.
 
Pues, ella me abre las puertas a afirmar y confirmar mis elecciones -sean erradas, sean acertadas- de cada día, de cada instante... quiero decir: significa que cada paso que de (encaminado, o des-encaminado...), cada decisión que tome (determinación o in-determinación), cada camino en que me aventure (sea un avanzar, un retroceder, o un aquietamiento...), en suma, cada momento que viva, que sienta, será de tal manera que una y mil veces, una e innumerables veces esté dispuesta a volver a vivirlo; significa que cada cosa que elija será realizada con toda mi adhesión, con todo mi ser... tal el compromiso, que es imposible hablar de arrepentimiento(*) por lo realizado, puesto que somos eso realizado, que nos hacemos en ello...
(*)Tendría que aclarar que estoy pensando en esta frase como movilizante de todo cuanto viva en adelante, es decir, desde el momento en que elijo vivir de tal modo que "si una e innumerables veces" se repitiera la situación, no vacilaría en obrar como lo he elegido en el primer instante. Por lo cual, en todo lo que realizado con posteridad, no cabe lugar para hablar de "arrepentimientos", pues he actuado de manera de "no arrepentirme nunca" de lo realizado... 
 
*F. Nietzsche, FW, KSA 3, § 341 (Edición de la Kritische Studienausgabe, a cargo de Colli y Montinari, Die fröhliche Wissenschaft)
10 juillet

realidad ficticia (o ficción hecha realidad)

Dedicado, simplemente, a cada una de las tan valiosas personas que la mano de la vida ha cruzado en mi camino... pues cada uno en su irrepetitibilidad es único, e increíble es el encuentro en este sentido, generando en mí esta sensación de confusión entre lo que es real y lo ficticio..., como si por momentos me hiciera vivir fuera de mí -los momentos en que la compañía es capaz de transformar lo ordinario en extra-ordinario-, vivir desviviéndome, sobrevivir en instantes que me rebosan.

 

Cuando lo increíble es verosímil, la duda se apodera de mí, me hace sentir inverosímil, y hasta inexistente, o excesivamente viva, o lo que es lo mismo, siento que vivo o sobre-vivo fuera de mí.

Cuando lo increíble es lo habitual, cuando lo inexplicable (causalmente) se torna cotidiano, indistinguible es si la realidad es ficticia, o la ficción es lo real.

Lo increíble es lo habitual cuando en "lo habitual" encuentro lo maravilloso y único del instante, irrepetible. Irrepetible.

Lo increíble es lo habitual, cuando encuentro en nuestro encuentro -contingente cruce de caminos contingentes-, las maravillosas y únicas características (y también las no tan maravillosas ni elogiables características) que te hacen único e irrepetible.  

Celebro nuestro encuentro.

me - 11-02-05

30 juin

Espectros de un intempestivo

En relación a todo aquello a lo que desearíamos escapar encerrándolo definitivamente en una tumba (sea en el olvido, sea negándolo, sea en un enojo que sella o corta los vínculos...) -como si pudiéramos elegir entre su existencia o no-existencia, como si pudiéramos matar vivencias, sacrificar lo ya vivido, forzando el olvido...- me parece que esta pretensión de "total control de todo lo que nos afecta" es engañosa. Pues, es inmanejable la memoria -¿terreno de lo inconsciente?-, y lamentablemente, los sentimientos son agitados por los recuerdos... Quizá nos haga falta más imaginación y creatividad para vivir conviviendo con nuestros fantasmas y heridas no cicatrizadas... con ese pasado que vuelve, pero que no debería paralizarnos, sino, al contrario, movilizarnos positivamente.
 
Había prometido unas citas de F. Nietzsche, retomando este comentario de breogan:

 

"Sí que creo que encerramos las cosas por miedo a ellas. Diría más, encerramos la propia vida por temor a lo inconmensurable que es. ¿Cómo? Dánodole una explicación, una finalidad, un por qué trascendente, un origen y un final. Tonterías necesarias para quienes sienten que la vida es una carga".

 
 
[...] Interpretación, no explicación.
No hay ningún estado de hecho,
todo es fluido,
inaprensible, huidizo;
lo más duradero todavía son nuestras opiniones.
2 [82]
 
¡Nosotros apátridas -evidentemente!
Pero queremos explotar las ventajas de nuestra situación
y, en lugar de hundirnos por ello,
gozar el placer del aire libre
y de la poderosa plenitud de la luz.
2 [196]
 
 
¡No buscar el sentido en las cosas:
sino introducírselo!
6 [15]
 
F. Nietzsche, El nihilismo: Escritos póstumos. Selección y traducción de Gonçal Mayos, Península, Barcelona.
23 juin

solo (más) palabras... (borrador viviente)

No sé bien si estas palabras que emprendo –aunque de hecho, predomina lo que no sé y promete seguir predominando, en la medida que cada camino emprendido, lejos de concluírse o acabarse, abre y (me) añade diferentes incertezas-, una especie de concesión inevitable a la propia desaparición, una especie de anticipo a la propia ausencia, o dicho de otra manera, casi una confesión que siempre estuvo desvelada –pues nada tiene de novedosa, nada que no haya dicho ya, no es una confesión, sino la suma de mis confesiones ya confesadas con mi vida, en el mismo vivirla, en el mismo hacerme y deshacerme en ella-, no sé bien, decía respecto de estas palabras, si conducirán a algún lado, pues han sido emprendidas sin más, como simplemente un día emprendimos esta vida, sin una dirección predeterminada –sino que se va haciendo en el mismo caminar- y sin embargo, ya sospecho que no conducirán a ningún lado.

No importa, igualmente, a decir verdad. Quizá por eso tampoco sepa cómo comenzar, aunque estoy segura que no hay sobre este tipo de inicios certezas ni seguridad alguna –aunque podría reconocer que para ninguno-. Y sin embargo, ya he comenzado (de algún modo).

No deja de ser un borrador, lo sé (borrador... esa palabra resuena profundamente en todo mi hacer(me), en cada paso dado, en cada instante vivido, en cada palabra pronunciada y en cada palabra ausentada). Me rectifico: no dejo de ser un borrador.

Poco me preocupa intentar definir este camino ya iniciado casi sin elección, casi como si las palabras ya hubieran elegido por mí. Pero me engaño: ellas no tienen otra alternativa, en cambio, yo puedo elegir callar, ausentarme una vez más, ...ausentarme, dejar hablar al silencio.

Siempre el silencio dice mucho (más).

mæ - junio 2005

9 juin

lugares [o (u)tópos]

¿... Lugar, o no-lugar?

...lo reconozco, y aunque intento no hacerlo, creo y destruyo, y vuelvo a crear lugares, quizá con la ilusión de cerrar con ellos dolores y heridas, de encerrar herméticamente allí todo lo que quiera dar por finalizado... como si con ello se cicatrizara definitivamente. 'Como si' algo pudiera hacer definitivamente, de una vez y para siempre... 'como si' fuera posible trazar los límites de dónde comienza y dónde finaliza algo... feliz engaño, si lograra creer que es todo claro y distinto, y no confuso e indistinguible...

y sin embargo, me engaño, lo sé, pues siempre se abren las heridas, se desoldan los frágiles lienzos del encierro, de la tumba -donde parecía guardar definitivamente lo allí sepultado-. Y como todo lo in-manejable que me sucede -como la memoria, los recuerdos, los sentimientos...-, me sorprenden, llegan de impreviso, sacudiéndome, atemorizándome, otra vez...

Este breve pensamiento de Trossero, aunque se refiere y limita literalmente a los lugares, me ha conducido por variados e impredecibles caminos sobre diferentes temas...

¡Cuántos lugares bien cerrados hemos creado, para hacernos la ilusión de que en ellos dejamos encerradas algunas realidades que nos dan miedo!

Encerramos a los locos en el manicomio, pero la locura anda suelta y nos amenaza, ¡y no es todo cordura lo que anda suelto...!

Encerramos a los muertos en ataúdes, tumbas y cementerios, pero la muerte no queda sepultada ni enterrada, ¡y sabes bien que te acompaña en el camino...!

Encerramos a los malhechores en las cárceles, pero sabes que la maldad no ha quedado prisionera, ¡y que no es todo virtud lo que anda suelto...!

Encerramos a Dios en sus templos, pero sabes que Dios no acepta encierros, ¡y que los hombres somos dioses en la calle...!

René J. Trossero

Con respecto al tema del encierro (o imposibilidad del mismo), y de los fantasmas, unas lecturas muy interesantes: Politicas de la Amistad, y Espectros de Marx, de J. Derrida... si está a vuestro alcance, no hay que temer sacar a los fantasmas y reconocerlos a nuestro alrededor

 
Photo 1 sur 37